Moca.- Muchos militantes y dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD); se han quejado de la dejades y el olvido por parte de esa organización politica en el municipio de Moca, quedando a su suerte aquellos que se partieron el lomo en la pasada campaña.
Muchos culpan al presidente del PLD en el municipio, al ingeniero Rafael Martinez y otros, quienes son cuestionados por no corresponder a los dirigentes y a la cupula morada que mueve los votos en las elecciones.
Los comentarios hechos a la redacción de LosMocanos.com y que se escuchan en la ciudad de Moca, unos señalan que el partido de la estrella morada parece un barco sin rumbo, por la falta de unidad, integridad y respaldo, que no se demuestra por el olvido a su militancia y porque algunos solo buscan usarlos para su propio beneficio.
Se pudo notar en las pasadas elecciones del 2016, en la falta de unidad y compañerismo, por la derrota que obtubo el candidato alcalde Diloné Ovalles, quien lucho por llegar hasta el ayuntamiento municipal, pero un grupito no hizo la labor encomendada, mientras otros prefirieron traicionar el candidato del partido, por asuntos propios personales y una competencia absurda, que llevo nuevamente al PLD a no obtener el palacio municipal.
Los aliniamientos y los fundamentos impartidos por el inmortal lider el profesor Juan Bosh, se han venido decallendo de una forma impresionante, así como los principios éticos y morales. De un grupito que se ha olvidado de los de abajo y solo piensan que ellos tienen derecho a disfrutar de la victoria.
En eso nos referimos tanto en lo laboral, como en la parte humana y no está de más por decir “si juntos llegamos al poder”, igual tienen los mismos derechos de ser premiados y ratificados en cualquier cargo público o beneficio.
En medio de una amenaza interna del PLD en Moca, debe asumir como una tarea necesaria y de urgencia, la unidad interna. Pero debe volver a los principios de ser una organización eminentemente patriótica, vinculada al pueblo, transparente, solidaria, promotora de la paz, el progreso, la justicia social, el bienestar y la modernidad
Pero el PLD no siempre fue exitoso. El partido surgido de la división del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, en el 1973, participó por vez primera en un certamen electoral en el 1978.
En esa oportunidad, el PLD sólo obtuvo 18 mil votos, para el 1% del universo electoral. Eso ocasionó que perdiera su personalidad jurídica, y que, por consiguiente, tuviera que volver a realizar la penosa y dura tarea de recoger firmas entre sus simpatizantes para ser reconocida, nuevamente, por la Junta Central Electoral.
Esa apabullante derrota produjo, además, un cisma en la organización que dio lugar a que muchos analistas e intérpretes de la vida política nacional pronosticaran la rápida extinción de la joven entidad partidista.
Algunos, de manera sarcástica, llegaron a divulgar la especie de que el PLD, como organización política, no había sido más que un natimuerto, un gran fiasco de la política nacional.
Ya no se trataba de una lucha por la conquista de la libertad y la democracia. Se consideró que ya eso era un hecho del pasado. De ahí en adelante era más bien por cómo hacer progresar a la sociedad dominicana, cómo generar prosperidad y bienestar para todos.

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