Hacia donde queremos llevar el país

Por Mauricio Toribio
Me resulta chocante, que en medio de este turbulento mar en que estamos navegando los dominicanos, con esta ola de violencia, inseguridad y desigualdad social que nos arroja hacia el precipicio de la desesperación, no hayamos aprendido la lección, y en consecuencia, estemos aportando un granito de arena a los males que nos arropa.

Digo esto, porque me resulta increíble que en medio de todas estas situaciones que se vienen dando, no solo en nuestro país, no hayamos sido visionarios, y cosas simples, pero letales, pasen desapercibidas, como la venta de juguetes bélicos, al colmo de que esta se convierta en la favoritas para exhibirse y venderse por los comerciantes, y para regalar por los padres a sus hijos.
Como es posible, que se le siga echando leña al fuego, y desde los hogares dominicanos, y desde los sectores comerciales y por qué no, desde el Estado mismo, se permita este tipo de hechos, que solo vienen a echarle un pelo más al sancocho de inseguridad, agresividad, indiferencia y otros males sociales en que como país estamos sumergidos, por esa pobreza mental que no nos deja ver mas allá.
Me parece una irresponsabilidad de todos estos sectores señalados, que por favoritismo de uno, lucros a cualquier precio de otros y debilidad en los hogares, se tire por la borda la patria de Duarte, Sánchez, Mella, Luperon y otros tantos héroes,  llevando a la República Dominicana por un camino sin retorno.
Mi pregunta es, ¿Dónde están las ONGs, donde están los Derechos Humanos, donde está la Sociedad Civil, donde están las Iglesias y todas esas entidades que en un momento dado, solo levantan su voz para defender sus intereses y no los intereses de toda una nación, deseosa de justicia, paz y equidad; y se quedan callado ante esta bomba de tiempo que esto significa, el estimulo agresivo de estos juguetes.
La patria se construye, a base de la suma de muchos elementos pequeños, que sumado a la buena voluntad, a la visión de futuro, al deseo de grandeza, a la equidad y la suma de elementos positivos, todos dirigidos a mismo objetivo, den como resultado final, una patria libre, soberana, repleta de gentes buenas, pero sobre de todo de paz, amor y prosperidad para todos.
Por los pequeños detalles es que se ganan o se pierden las guerras, y nosotros como dominicanos, hace tiempo que estamos perdiendo la guerra entre nosotros mismos, porque precisamente nos estamos olvidando de esos pequeños detalles que pueden marcar la diferencia y devolvernos a la construcción de un país como el que Duarte soñó.

Me parece prudente, que en el inicio de este nuevo año, todos y cada uno de los dominicanos y dominicanas, unamos nuestras voluntades y nuestros  esfuerzos, dirigiéndolo a un mismo horizonte, ¨salir del oscuro y desolado valle de la inequidad, y afianzarnos en la sólida roca de la igualdad y esperanza de un mejor futuro para todos¨  

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